Como en cada edición, Futurea y AMBIT Cluster presentaron un nuevo informe de tendencias para el sector hospitality. Durante la conferencia, marcada por el espíritu de “The Power of Encounters”, se subrayó que el futuro del hospitality nacerá de la intersección entre bienestar, cultura, comunidad y diseño.
Hospitality Trends 26/27 es un análisis de las fuerzas culturales que están reconfigurando el sector a escala global. A partir de esta premisa, Futurea y AMBIT han detectado tres macrotendencias que funcionan como brújula y marco de pensamiento para la innovación hotelera en los próximos años:
La primera de ellas, Inner Journeys, profundiza en un cambio radical en la motivación del viaje: las personas ya no viajan solo para desconectar, sino para reconectar consigo mismas. Retiros específicos para la menopausia, programas de bienestar emocional para hombres y la recuperación del turismo espiritual confirman que el viajero busca experiencias transformadoras vinculadas al autoconocimiento. Este bloque subraya cómo el bienestar se está sofisticando y diversificando, obligando al sector a incorporar metodologías de cuidado más personalizadas, sensibles y holísticas, donde el diseño y la hospitalidad funcionan como facilitadores de bienestar físico, mental y emocional.
La segunda macrotendencia, Slow Horizons, surge como respuesta al fast-tourism y la búsqueda de un ritmo más lento y sostenible. Aquí se identifican tres movimientos: el regreso consciente a la naturaleza, el resurgimiento del mundo rural como destino experiencial y la aparición del anti-tourism, un enfoque que propone formas de viajar menos intrusivas y más respetuosas. Campings, estancias regenerativas, agroturismo, destinos alternativos o destination dupes están dibujando un mapa turístico menos masificado y más conectado con los valores de autenticidad y equilibrio. Este bloque subraya que los viajeros no quieren “ver más”, sino viajar mejor, y que la hospitalidad debe diseñar experiencias que fomenten la calma, el arraigo y la conexión con el territorio.
Por su parte, la tercera tendencia, Everyday Exceptional, describe un fenómeno cultural contemporáneo: la necesidad de hacer de lo cotidiano algo memorable. La conversación ya no gira solo en torno a “vacaciones”, sino a microcelebraciones: desde los viajes para celebrar hitos personales (como un ascenso, la jubilación o la llegada de una mascota) hasta desplazamientos motivados por grandes eventos culturales, artísticos o deportivos. En paralelo, crece el deseo de llevarse recuerdos significativos, como describe la microtendencia skin-deep souvenirs, por la que tatuajes o intervenciones artísticas convierten el viaje en una marca permanente. Esta tendencia invita a las marcas y destinos a entender el viaje como una oportunidad emocional, donde el diseño y la programación cultural se convierten en catalizadores de experiencias memorables.

En conjunto, las tres macrotendencias señalan una transición clara: el futuro del hospitality será más humano, más consciente y más experiencial. En cuanto a interihotel, esta lectura es fundamental para alinear al ecosistema empresarial con una nueva era del diseño hotelero donde la innovación, la sensibilidad y el propósito van de la mano.
